Mirad a cámara, sonreíd y ¡flash!: un debate para enmarcar

17 septiembre, 2021
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Lo que para algunos puede parecer muy complicado para otros resulta de lo más sencillo. Nos puede parecer que conseguir una alta implicación y participación de los estudiantes en el debate es relativamente fácil si la temática merece la pena. O bien nos puede resultar complicadísimo en aulas con muchos estudiantes. 

A menudo usamos los espacios de comunicación de las aulas con fines muy diversos, y no todos ellos ni todos los espacios son igual de eficaces para conseguir lo que queremos, o lo que proyectamos que pasará en el aula mientras dure la actividad de debate. Lo que es seguro que queremos es que los estudiantes aprendan.

Tanto es así que la actividad de debate, tanto si forma parte de una PEC como si tiene un carácter continuado a lo largo de la asignatura, hay que pensarla del mismo modo, con la intensidad y el rigor que cualquier otra actividad. Por lo tanto, hace falta que enfoquemos bien y que apuntemos en la dirección correcta para conducir el debate, el foro de discusión y la actividad. Si conducimos, quiere decir que sabemos dónde vamos y hacia dónde queremos hacer llegar a los estudiantes.

                          Foto por Adil Ansari en Unsplash

Si no enfocamos lo suficientemente bien, la foto finish de aquello que preveíamos que tenía que pasar nos quedará al revés, o muy desenfocada.  

El pasado 27 de abril de 2021 ofrecí el seminario web “Cómo diseñar y evaluar actividades de debate en línea”. Por encargo del Centro para la Excelencia Docente (CEDU), se dirigió a un colectivo de docentes de la Universidad del Norte (Uninorte), Barranquilla, Colombia.

En este seminario web di pistas para diseñar actividades formativas basadas en el debate alrededor de una o más cuestiones a valorar. Formularlo con suficientes garantías para acercar la temática a los estudiantes y hacerlo motivador, tener previsto de entrada qué puede salir y cómo dirigir la discusión o decidir cómo valoraremos los aprendizajes que se deriven son elementos del diseño formativo que se compartieron con el profesorado colombiano.

Enfocar, diseñar y prever: las claves del éxito

Si me preguntáis cuáles son las claves del éxito de una actividad basada en el uso del debate, os diría cinco: 

     1.- Formular con intención

Es más fácil responder a una pregunta que hablar sobre un tema. Al formular el debate, si, en lugar de decir: “Reflexionemos sobre la comunicación de marca”, decimos: “¿Cuáles son los puntos débiles de la comunicación de la marca con el consumidor para aportar soluciones?”, ayudamos al estudiante a centrar la cuestión con la intención de que se sienta interpelado, a la vez que habremos decidido que, al hacerlo, aprenderá a aportar soluciones a un problema determinado.

Si preguntamos: “¿Tiene ventajas el hormigón armado frente al acero en la construcción de un edificio de dos plantas?”, obtendremos respuestas del tipo “sí/no”. En cambio, si preguntamos: “¿Qué ventajas tiene el hormigón armado frente al acero en la construcción de un edificio de dos plantas?”, afirmamos que sí que tiene, y lo que pedimos a los estudiantes es que nos digan cuáles son.

Usar una pregunta, o dos, como máximo, muy relacionadas, directas, que inviten a la acción y sin tecnicismos, nos ayudará a arrancar el debate con buen pie.

Aprender es aprender a pensar. Y aprendemos sobre cosas que ya sabemos. Por lo tanto, una de las pautas en cuanto a motivación es acercar el tema a debatir a la realidad de los estudiantes. Y esto nos lleva al siguiente punto.

     2.- Dar motivos

A los asistentes les preocupaba cómo se puede motivar a los estudiantes para que se muestren activos y muy participativos en el debate. Lejos de lo que a veces se asume, la calificación o la nota puede ser un incentivo, pero no tiene que ser el motivo por el cual los estudiantes participan.

                          Foto por Caleb Martin en Unsplash

Motivar es dar motivos. Dirijamos, pues, los primeros esfuerzos a facilitar que los estudiantes puedan poner un pie enseguida. Si ahora mismo me pedís que valore “las posibilidades que tiene el rover Perseverance de aterrizar de nuevo en Marte dentro de 10 años”, no tendré nada que decir. Solo he leído los titulares de las noticias publicadas sobre esta cuestión (no tengo conocimientos previos), ni tampoco tengo ningún conocido o amigo en mi entorno (experiencias próximas) que me pueda iluminar. Facilitar material sobre el cual trabajar nos puede ayudar: “De cambio climático sé muy poco, pero si leo cosas de Greta Thunberg, quizás tengo algo que decir.”

     3.- Disponer de un precocinado

Prever qué saldrá y qué haremos con lo que salga. ¿Qué rol jugaremos como conductores del debate? ¿Intervendremos siempre? ¿Qué veces sí, y por qué otras no? Cuando el grupo se nos vaya “a la deriva” e inicie discusiones que no vengan al caso, ¿cómo lo haremos volver? Y cuando solo participa una tercera parte de los 80 estudiantes que tenemos en el aula, ¿qué haremos?

Si la toma de estas decisiones nos coge por sorpresa a medio debate, estaremos perdidos. Vale más ser previsores y disponer de una chuleta (teaching notes) que nos ayude a controlar qué está pasando. Si lo hacemos así, entonces, quizás dispondremos de más energía y tiempo para aportar el valor que sabemos aportar: incentivar que todo el mundo dé opiniones fundamentadas, o dar entrada a aquellos que en principio no tienen nada que decir, o destacar las aportaciones más interesantes, entre otros.

     5.- En evaluación, menos es más

Si nuestra asignatura pretende que los estudiantes aprendan reflexionando, valorando, contrastando su opinión con el grupo o bien tomando decisiones en relación con una situación concreta, la actividad del debate es indicada.

También lo es cuando el tema o la cuestión a debatir permite varias interpretaciones o soluciones o se puede abordar desde puntos de vista diferenciados. Cuando se argumenta y se reargumenta, y es posible la riqueza de matices que puede aportar cada uno. Podríamos, por ejemplo, generar un debate para valorar, de forma conjunta, las repercusiones socioeconómicas más relevantes de las fake news difundidas sobre la COVID-19 en los medios de comunicación durante la pandemia.

                         Foto por Shane Young en Unsplash

Bien mirado, pueden ser muchas las cosas que se pueden trabajar…, ¡y evaluar…!, en un debate. Acotémoslas un poco: un resultado de aprendizaje o dos como máximo. Con tres o cuatro criterios de evaluación, compartidos, concretos y claros.

La cosa se complica cuando tenemos aulas muy numerosas. La gestión del debate no es fácil, y todavía menos hacer un seguimiento, aportar feedback formativo y asignar una calificación a cada uno de los 70 estudiantes que tenemos.

Una opción que compartí con los asistentes para aligerar la gestión que supone y, a la vez, facilitar que los estudiantes participen más cómodamente es generar dos debates a lo largo de la asignatura. Sobre un mismo hilo conductor o temática, pero con una formulación diferente. Distribuirlos los dos secuencialmente en el calendario del aula y dejar unos días o unas semanas entre uno y otro. Los estudiantes tienen que elegir uno y solo participan en ese. Si lo hacemos así, reducimos el número de participantes en el debate y espaciamos nuestra dedicación en el tiempo.

     5.- Hacer un buen uso para un aprendizaje eficaz

Tanto si somos docentes en un entorno plenamente digital como si se trata de un entorno híbrido o que incorpora la tecnología en el aula presencial, podemos usar los espacios de debate con diferentes intenciones educativas. Es verdad que en muchas instituciones el espacio comunicativo del foro y del debate es el mismo. No disponen de dos espacios separados, como nosotros. 

Esta tabla la hice pensando en esas instituciones. Hay que prestar atención a la toma de decisiones sobre uno u otro uso del espacio comunicativo atendiendo a algunas recomendaciones. No todo vale ni es lo más efectivo. Aquí destaco siete intenciones, entre otras posibles. 

Intención 

Idoneidad del espacio de acuerdo con la intención

Preguntas que nos tenemos que hacer y recomendaciones

1

Para calentar motores o romper el hielo

¡Adelante!, 

pero…

¿Qué haremos con lo que salga?

¿Cómo lo cerramos?


Recomendaciones:

. No calificaremos lo que aprenden. 

. No premiaremos su participación. 

2

Para activar conocimientos previos 

¡Adelante!, 

pero…

¿Qué haremos con lo que salga?

¿Cómo lo cerramos?


Recomendaciones:

Para evaluaciones diagnósticas, es mejor usar algún formulario o herramienta de encuestas.

3

Para presentarse al grupo aula

¡Adelante!, 

pero…

Si lo usamos para conocer a los estudiantes y que se conozcan entre ellos, ¿qué pasa con los que no dicen nada?


Recomendaciones:

. Formular una pregunta que tenga que ver con el contenido de la PEC o la asignatura y pedir que la respondan. Al iniciar el seminario web, nadie decía nada. Lancé esta pregunta: “¿Qué es lo que os resulta más fácil del debate en línea y qué es lo más complicado?” Enseguida estaban todos ahí…

4

Como espacio de café

¡Adelante!

. No calificaremos lo que aprenden. 

. No premiaremos su participación.

5

Como foro de discusión dirigido

¡Adelante!

Esta intención es la que prevalece más y la que de entrada responde a un uso más frecuente en muchas instituciones, también en la nuestra.


Recomendaciones:

. Usar el espacio de debate para discutir, valorar pros y contras, reflexionar en grupo.

. Será necesario participar y evaluaremos lo que aprenden. 

6

Para resolver dudas 

¡Adelante!

Recomendaciones:

. No calificaremos lo que aprenden. 

. No premiaremos su participación. 

. Observamos “cómo se mueven” y ayudamos si en algún momento el grupo no es capaz de resolver una duda concreta. Hay que decir que a menudo los estudiantes no son conscientes de que tienen dudas o de que han cometido un error, y, por lo tanto, no lo compartirán. Merece la pena estar presentes para detectar problemas posteriores.

7

Como laboratorio

¡Adelante!

Uso presente en nuestros foros de los EIMT. Los estudiantes comparten resultados de ejercicios y piden ayuda a los compañeros. El docente supervisa.


Recomendaciones:

. No premiaremos su participación. 

 

Recurso publicado en el eLCKit [accesible para usuarios UOC]

Recursos de referencia:

  • Las referencias a lo largo de la presentación sobre “aprender es aprender a pensar”, en este libro interesantísimo: 

Ruiz Martín, Héctor (2020) ¿Cómo aprendemos? Una aproximación científica al aprendizaje y la enseñanza. Editorial Graó, Barcelona, España. ISBN 9788418058059

  • Las herramientas para compartir opiniones que comentamos en la diapositiva 13, en este espacio de este mismo blog del eLearn Center de la UOC: 

Prácticas docentes y habilidades digitales durante el confinamiento

  • Sobre las reglas del juego del debate, diapositiva 21, en esta infografía de los compañeros de la UOC: 

Guàrdia, L.; Maina, M.; Morales, G. (2018) “Normas y consejos para los debates virtuales

  • Sobre promover la participación y compromiso de los estudiantes, el keep it friendly, de la diapositiva 24, adaptado de este seminario web y la presentación de Dianne Conrad, del Centre for Distance Education of Athabasca University, ofrecida el año pasado por ContactNorth, Canadá: “How to Engage Online Learners in Authentic Assessment
  • La referencia a los errores y dudas de los estudiantes, de los cuales no siempre son conscientes, en el seminario web “No hay nada más inútil que una pregunta mal planteada: ¿cómo plantear buenas preguntas?”, ofrecido por Mònica Vilasau en el marco del ciclo de seminarios web Docencia no presencial de emergencia, durante los inicios de la pandemia a partir de marzo de 2020.

https://www.youtube.com/watch?v=h2rGneUD-NQ

  • Esta guía, que editamos como resultado de lo que aprendimos formando a profesorado colaborador en diseño y dinamización del debate en la UOC: 

Girona, C.; Martínez-Aceituno, JA; Mas, X. (2006) El debat virtual a la UOC. http://openaccess.uoc.edu/webapps/o2/handle/10609/57604

Es una guía para el diseño, dinamización y evaluación de la actividad de debate virtual. Paso a paso, encontraréis recogidas las acciones, orientaciones, ejemplos y buenas prácticas para sacar el máximo partido de los debates en el aula de la UOC como actividad de aprendizaje.





 

 

Autor / Autora
Soy especialista en diseño del aprendizaje y en programas de desarrollo profesional docente para la docencia en línea. Asesora y consultora en diseño pedagógico en educación superior. Formo parte del equipo de Asesoramiento para el Diseño del Aprendizaje del eLearn Center de la UOC. Asesoro a profesorado en el diseño pedagógico de programas y asignaturas, la definición de actividades significativas y en entornos auténticos, la aplicación de estrategias didácticas en contextos virtuales de aprendizaje, la planificación y dinamización de la docencia en línea y el diseño y evaluación de aprendizajes competenciales. He publicado artículos, capítulos de libros, guías y recursos de apoyo en el diseño formativo en la educación digital. Soy formadora en ICES y doy charlas, cursos y talleres −presenciales y en línea− a equipos afines a la formación en docencia universitaria de diferentes universidades. He sido docente en la universidad en las modalidades presencial y en línea. He formado a equipos de profesorado de algunas universidades españolas y otros países y he participado en proyectos de consultoría para implantar la formación en línea en instituciones de educación superior de América Latina. Formé a docentes y gestores de la UOC para la adaptación al EEES. Formo parte del comité organizador del Congreso Internacional de Docencia Universitaria e Innovación CIDUI. Me gusta aportar valor a la docencia desde la didáctica y trabajar en equipo porque aprendo más y mejor.